
Cáncer de Nasofaringe
Cáncer que se forma en la parte superior de la garganta, detrás de la nariz.
Esta información es educativa y está escrita en un lenguaje sencillo. No reemplaza la consulta con un médico especialista. Siempre consulte a su médico para un diagnóstico y tratamiento adecuado.

¿Qué es?
Según el National Institutes of Health (NIH), el cáncer nasofaríngeo es una enfermedad maligna que se origina en los tejidos de la nasofaringe, ubicada en la parte superior de la garganta detrás de la nariz. La mayoría de estos tumores corresponden a carcinomas de células escamosas, que se desarrollan a partir de las células planas que recubren esta región anatómica. También se conoce como cáncer de nasofaringe.
¿Cuáles son los tipos?
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Carcinoma de células escamosas queratinizante:
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Similar al que se encuentra en otras partes de la cabeza y el cuello.
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Carcinoma de células escamosas no queratinizante:
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Es el tipo más común, especialmente en áreas donde este cáncer es frecuente..
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Carcinoma indiferenciado:
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A veces llamado linfoepitelioma, es el subtipo más frecuente y está fuertemente asociado al virus de Epstein-Barr..
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¿Cuáles son los signos o síntomas?
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Según el National Institutes of Health (NIH), los signos y síntomas del cáncer de nasofaringe pueden variar entre los pacientes. En las etapas iniciales, las manifestaciones más frecuentes incluyen la presencia de un bulto en el cuello, dolor o zumbidos en el oído, disminución de la audición, dolor de garganta, congestión nasal y episodios de sangrado nasal.
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Cuando la enfermedad se encuentra en estadios avanzados o se ha diseminado a otras partes del cuerpo, además de los síntomas iniciales, pueden aparecer alteraciones como desviación de los ojos (estrabismo), visión doble, cefaleas, entumecimiento facial y debilidad en los músculos de la cara.
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El NIH también señala que estos síntomas no son exclusivos del cáncer de nasofaringe, ya que otras enfermedades pueden producir manifestaciones similares. Por ello, se recomienda acudir al médico para una evaluación adecuada y determinar la causa de estos signos y síntomas.
¿Cuál es la causa?
Se relaciona fuertemente con la infección por el virus de Epstein-Barr (EBV). Otros factores de riesgo incluyen: antecedentes familiares, consumo de alimentos conservados en sal (especialmente pescado salado durante la infancia), consumo de tabaco y alcohol, y factores genéticos relacionados con la etnia.
¿Cómo se diagnostica?
Según el National Institutes of Health (NIH), cuando una persona presenta síntomas compatibles con cáncer de nasofaringe, el médico realiza una evaluación clínica completa para determinar si estos se relacionan con esta enfermedad u otra afección. La valoración incluye preguntas sobre los síntomas, antecedentes personales y familiares, además de un examen físico.
Para confirmar el diagnóstico y determinar la extensión del cáncer, se pueden solicitar diferentes pruebas. Entre las más importantes se encuentran la nasofaringoscopia con biopsia, que permite observar la nasofaringe y obtener muestras de tejido para análisis microscópico; estudios de imágenes como la resonancia magnética y la tomografía por emisión de positrones combinada con tomografía computarizada (TEP-TC), utilizadas para identificar la localización y propagación del tumor; y pruebas de laboratorio para detectar infección por el virus de Epstein-Barr o el virus del papiloma humano.
Asimismo, pueden realizarse evaluaciones neurológicas, pruebas de audición y análisis de sangre, como estudios bioquímicos y hemograma completo, con el fin de valorar el estado general del paciente y planificar el tratamiento más adecuado.
¿Cuál es el tratamiento?
A diferencia de otros cánceres de cabeza y cuello, el tratamiento principal del cáncer de nasofaringe NO es la cirugía, sino la radioterapia, ya que este tumor es muy sensible a la radiación.
¿Tipos de tratamiento?
Según el National Institutes of Health (NIH), existen diferentes opciones terapéuticas para el tratamiento del cáncer de nasofaringe. Entre las principales modalidades se incluyen la radioterapia, la quimioterapia y, en algunos casos, la cirugía.
El NIH también señala que estos tratamientos pueden producir efectos secundarios, por lo que los pacientes requieren vigilancia médica continua y atención de seguimiento.
Además, se continúan investigando nuevas alternativas terapéuticas mediante ensayos clínicos con el objetivo de mejorar los resultados y la calidad de vida de los pacientes.
¿Qué tipo de seguimiento necesitan?
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Revisiones regulares con endoscopia nasal cada 2-3 meses inicialmente
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Resonancia magnética periódica para vigilar la zona tratada
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Evaluación de la audición
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Cuidado dental (la radioterapia puede afectar los dientes y las glándulas salivales)
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Evaluación de la función tiroidea (puede verse afectada por la radioterapia)
¿Cuál es el pronóstico?
El cáncer de nasofaringe tiene un pronóstico relativamente bueno comparado con otros cánceres de cabeza y cuello, especialmente cuando se detecta en etapas tempranas. La tasa de supervivencia a 5 años para estadios tempranos puede superar el 80%.
