
Cáncer de Cavidad Oral
Cáncer que se forma en los tejidos de la boca, incluyendo labios, lengua, encías y paladar.
Esta información es educativa y está escrita en un lenguaje sencillo. No reemplaza la consulta con un médico especialista. Siempre consulte a su médico para un diagnóstico y tratamiento adecuado.

¿Qué es?
Según el Nacional Cancer Institute, el cáncer de labio y cavidad oral es una enfermedad caracterizada por la aparición de células malignas o cancerosas en los tejidos de los labios y el interior de la boca.
La cavidad oral comprende las siguientes estructuras:
La cavidad oral incluye los siguientes elementos:
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La lengua (dos terceras partes delanteras).
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El tejido gingival (encía).
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La mucosa yugal (revestimiento interior de la mejilla).
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El piso de la boca debajo de la lengua.
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El paladar duro (techo de la boca).
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El trígono retromolar (espacio pequeño detrás de las muelas del juicio).
De acuerdo con el National Cancer Institute, la mayoría de los cánceres que afectan el labio y la cavidad oral se desarrollan a partir de las células escamosas, que son células delgadas y planas que recubren la superficie interna de los labios y de la boca. Este tipo de tumor recibe el nombre de carcinoma de células escamosas.
A medida que la enfermedad progresa, las células cancerosas pueden invadir tejidos más profundos. Con frecuencia, este tipo de carcinoma se origina en áreas de leucoplasia, caracterizadas por la presencia de placas blancas en la mucosa oral que no desaparecen al ser raspadas o frotadas.
El consumo de tabaco y bebidas alcohólicas influye en el riesgo de cáncer de labio y de cavidad oral
Según información del National Cancer Institute (NCI/NIH), un factor de riesgo es cualquier situación, hábito o condición que incrementa la posibilidad de desarrollar una enfermedad. Sin embargo, tener uno o más factores de riesgo no significa necesariamente que una persona padecerá cáncer, así como tampoco la ausencia de estos garantiza que no se presente la enfermedad. Por ello, se recomienda consultar con un médico ante cualquier sospecha de riesgo.
El NCI señala que entre los principales factores de riesgo para el cáncer de labio y cavidad oral se encuentran el consumo de tabaco, la ingesta excesiva de alcohol, la exposición prolongada a la radiación solar o artificial —como la utilizada en camas de bronceado— y el sexo masculino.
Los signos de cáncer de labio y de cavidad oral incluyen una llaga o masa en los labios o la boca.
Según información del National Cancer Institute (NCI), los signos y síntomas del cáncer de labio y cavidad oral pueden confundirse con otras enfermedades; por ello, es importante acudir al médico ante cualquier manifestación persistente. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
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Llagas en los labios o la boca que no cicatrizan.
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Aumento de volumen o engrosamiento en labios, encías o cavidad oral.
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Manchas blancas o rojizas en la mucosa oral, la lengua o las encías.
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Sangrado, dolor o adormecimiento en la boca o los labios.
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Alteraciones en la voz, movilidad dental anormal o dificultad para usar prótesis dentales previamente adaptadas.
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Problemas para masticar, deglutir o movilizar la lengua y la mandíbula, inflamación mandibular, dolor de garganta o sensación de cuerpo extraño en esta zona.
También señalan que, en algunos casos, el cáncer de labio y cavidad oral puede no causar síntomas y detectarse durante una evaluación odontológica de rutina.
¿Cuál es la causa?
Los factores de riesgo más importantes son el consumo de tabaco (fumar o mascar) y el consumo excesivo de alcohol. Cuando se combinan ambos, el riesgo aumenta considerablemente. Otros factores incluyen: exposición excesiva al sol (para el cáncer de labio), infección por el virus del papiloma humano (VPH), mala higiene bucal y una dieta baja en frutas y verduras.
¿Cómo se diagnostica?
De acuerdo con información del National Cancer Institute (NCI), el diagnóstico del cáncer de labio y cavidad oral incluye diversas evaluaciones clínicas y estudios complementarios. Entre ellos destaca el examen físico de la cavidad oral y el cuello, mediante el cual el médico u odontólogo identifica lesiones o ganglios anormales y revisa los antecedentes médicos y hábitos del paciente.
Asimismo, el NCI describe procedimientos como la endoscopia y la biopsia, que permiten observar directamente los tejidos y obtener muestras para confirmar la presencia de células malignas. También pueden emplearse estudios citológicos y exámenes de imágenes, como resonancia magnética, tomografía computarizada, tomografía por emisión de positrones y gammagrafía ósea, con el objetivo de determinar la extensión de la enfermedad. En algunos casos, se utiliza la ingesta de bario para evaluar estructuras del tracto digestivo superior.
El tratamiento de pacientes con cáncer de labio y de cavidad oral lo debe planificar un equipo de médicos con experiencia en el tratamiento de cánceres de cabeza y cuello.
Según el National Cancer Institute (NCI), el tratamiento del cáncer de labio y cavidad oral es dirigido por un oncólogo y suele requerir un enfoque multidisciplinario, debido a que estas estructuras participan en funciones esenciales como respirar, hablar y alimentarse. El equipo médico puede incluir cirujanos de cabeza y cuello, radioncólogos, odontólogos, especialistas en lenguaje y rehabilitación, dietistas, psicólogos y cirujanos plásticos.
El NCI señala que los tratamientos estándar más utilizados son la cirugía y la radioterapia. La cirugía puede incluir la extirpación del tumor, disección de ganglios del cuello y procedimientos reconstructivos. En algunos casos, después de la cirugía se administra quimioterapia o radioterapia como tratamiento adyuvante para disminuir el riesgo de recurrencia.
La radioterapia puede ser externa o interna y se emplea según el tipo y estadio del cáncer. Además, el NCI menciona otros tratamientos en estudio o complementarios, como la quimioterapia, la radioterapia hiperfraccionada y la terapia de hipertermia, que buscan mejorar la destrucción de células cancerosas y potenciar la respuesta al tratamiento.
¿Qué tipo de seguimiento necesitan?
Según el National Cancer Institute (NCI), durante el tratamiento del cáncer se realizan controles y evaluaciones periódicas para determinar la respuesta del paciente a la terapia. Para ello, algunas pruebas utilizadas en el diagnóstico y la estadificación pueden repetirse con el fin de valorar la eficacia del tratamiento y orientar decisiones médicas sobre continuarlo, modificarlo o suspenderlo.
Asimismo, después de finalizar el tratamiento, ciertos exámenes se efectúan de manera regular para vigilar la evolución del paciente y detectar oportunamente posibles cambios en la enfermedad o la reaparición del cáncer.
¿Cuál es el pronóstico?
El pronóstico depende principalmente del estadio en el que se detecta el cáncer. Cuando se detecta temprano, las tasas de supervivencia a 5 años pueden ser del 70-90%. Por eso es tan importante acudir al médico ante cualquier llaga o cambio en la boca que no desaparezca.
