
Cáncer de Glándulas Salivales
Cáncer que se forma en las glándulas que producen saliva, ubicadas cerca de la boca y la mandíbula.
Esta información es educativa y está escrita en un lenguaje sencillo. No reemplaza la consulta con un médico especialista. Siempre consulte a su médico para un diagnóstico y tratamiento adecuado.

¿Qué es?
Según el National Cancer Institute (NCI), el cáncer de glándulas salivales es una enfermedad en la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos de las glándulas salivales.
Las glándulas salivales producen saliva, un líquido que ayuda a humedecer la boca, facilita la digestión y protege los dientes contra infecciones. Existen glándulas salivales mayores —parótidas, submandibulares y sublinguales— y numerosas glándulas salivales menores distribuidas en la boca y la garganta.
El cáncer puede originarse en cualquiera de estas glándulas, aunque es más frecuente en la glándula parótida. Los tumores de las glándulas salivales pueden ser benignos o malignos, y existen diferentes tipos según las células donde se originan.
¿Cuáles son los tipos?
Los principales tipos incluyen:
-
Carcinoma mucoepidermoide: es el tipo más frecuente de cáncer de glándulas salivales. Puede ser de bajo, intermedio o alto grado.
-
Carcinoma adenoide quístico: suele crecer lentamente, pero puede diseminarse a lo largo de los nervios y reaparecer después del tratamiento.
-
Carcinoma de células acinares: generalmente tiene crecimiento lento y aparece con frecuencia en la glándula parótida.
-
Adenocarcinoma: cáncer que se origina en células glandulares y puede presentarse en diferentes variantes.
-
Carcinoma ex adenoma pleomorfo: se desarrolla a partir de un tumor benigno preexistente llamado adenoma pleomorfo.
-
Carcinoma de células escamosas: menos frecuente en las glándulas salivales, pero puede aparecer en algunos casos.
-
Carcinoma indiferenciado o de alto grado: tumor más agresivo y de crecimiento rápido.
El NCI también menciona que algunos tumores son raros y que el diagnóstico exacto requiere estudios histopatológicos realizados por especialistas.
¿Cuáles son los síntomas?
El cáncer de glándulas salivales puede no causar síntomas al inicio. En muchos casos, se detecta durante un examen médico o dental de rutina.
-
Cuando aparecen síntomas, los más frecuentes son:
-
Presencia de una masa o bulto en la boca, mejilla, mandíbula, cuello o cerca de la oreja.
-
Dolor persistente en la cara, boca o cuello.
-
Diferencia de tamaño o forma entre ambos lados de la cara o el cuello.
-
Entumecimiento o debilidad en una parte de la cara.
-
Dificultad para abrir la boca ampliamente.
-
Problemas para tragar.
-
Salida de líquido por el oído o dolor alrededor de la oreja.
El NCI señala que estos síntomas también pueden deberse a otras enfermedades y no necesariamente a cáncer, por lo que es importante realizar una evaluación médica.
¿Cuál es la causa?
Según el National Cancer Institute (NCI), la causa exacta del cáncer de glándulas salivales no se conoce con certeza. Este tipo de cáncer ocurre cuando algunas células de las glándulas salivales presentan cambios en su ADN, lo que provoca que crezcan y se multipliquen de manera descontrolada.
El NCI menciona que existen ciertos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar esta enfermedad, entre ellos:
-
Edad avanzada.
-
Exposición a radiación en la cabeza y el cuello.
-
Exposición a determinadas sustancias químicas en algunos entornos laborales.
-
Antecedentes de ciertos tumores benignos de glándulas salivales.
Sin embargo, muchas personas con cáncer de glándulas salivales no presentan factores de riesgo identificables.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico del cáncer de glándulas salivales se realiza mediante una combinación de evaluación clínica, estudios por imágenes y biopsia.
Las principales pruebas utilizadas son:
-
Examen físico e historia clínica: el médico revisa la cabeza, el cuello, la boca y las glándulas salivales para detectar masas, inflamación u otras alteraciones.
-
Resonancia magnética (RM): permite obtener imágenes detalladas de los tejidos blandos y evaluar la extensión del tumor.
-
Tomografía computarizada (TC): ayuda a identificar el tamaño y localización del tumor, así como posible compromiso de estructuras cercanas.
-
Tomografía por emisión de positrones (PET): en algunos casos se utiliza para detectar diseminación del cáncer.
-
Biopsia: es la prueba más importante para confirmar el diagnóstico. Consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla al microscopio y determinar el tipo de cáncer. La biopsia puede realizarse con aguja fina o mediante cirugía.
El NCI señala que estas pruebas también ayudan a determinar el estadio del cáncer y planificar el tratamiento más adecuado.
¿Cuál es el tratamiento?
el tratamiento del cáncer de glándulas salivales depende del tipo de tumor, su grado y su estadio. En general, el manejo puede incluir una o varias de las siguientes opciones:
-
Cirugía: es el tratamiento principal en la mayoría de los casos. Consiste en la extirpación del tumor y, en algunos casos, de parte de la glándula salival afectada y ganglios linfáticos del cuello si hay sospecha de diseminación.
-
Radioterapia: se utiliza después de la cirugía (adyuvante) para destruir células cancerosas restantes, o como tratamiento principal si el tumor no puede ser operado.
-
Quimioterapia: no suele ser el tratamiento principal, pero puede emplearse en casos avanzados o cuando el cáncer se ha diseminado.
-
Terapias dirigidas: en algunos casos seleccionados, se utilizan medicamentos que actúan sobre alteraciones específicas de las células tumorales.
-
Ensayos clínicos: el NCI señala que también puede considerarse la participación en estudios de investigación para acceder a nuevos tratamientos.
En muchos pacientes, el tratamiento combina cirugía y radioterapia para mejorar el control de la enfermedad.
¿Qué tipo de seguimiento necesitan?
Los pacientes con cáncer de glándulas salivales requieren un seguimiento (atención de control) después del tratamiento para detectar recaídas, manejar efectos secundarios y vigilar la recuperación.
El NCI describe que este seguimiento incluye:
-
Consultas periódicas con el médico: para revisar la evolución del paciente y buscar signos de recurrencia del cáncer.
-
Examen físico de cabeza y cuello: evaluación cuidadosa de las glándulas salivales, boca, mandíbula y ganglios linfáticos.
-
Estudios por imágenes (si es necesario): como tomografía (TC), resonancia magnética (RM) o PET, especialmente si hay sospecha de reaparición.
-
Evaluación de efectos secundarios del tratamiento: como cambios en la función salival, dificultad para tragar, dolor o alteraciones nerviosas.
-
Rehabilitación y apoyo funcional: en algunos casos se requiere terapia del habla, fisioterapia o apoyo nutricional.
El NCI enfatiza que el seguimiento es importante porque algunos cánceres de glándulas salivales pueden recurrir incluso años después del tratamiento inicial.
¿Cuál es el pronóstico?
El pronóstico del cáncer de glándulas salivales depende de varios factores y puede variar ampliamente entre pacientes.
El NCI señala que el pronóstico está influido principalmente por:
-
Tipo histológico del tumor: algunos tipos son de crecimiento lento (mejor pronóstico), mientras que otros son más agresivos.
-
Grado del tumor: los tumores de alto grado suelen tener peor pronóstico que los de bajo grado.
-
Estadio del cáncer: si está localizado o si se ha diseminado a ganglios linfáticos u otros órganos.
-
Posibilidad de resección quirúrgica completa: la extirpación total del tumor mejora los resultados.
-
Edad y estado general del paciente.
En general, el NCI indica que:
-
Los tumores localizados y de bajo grado suelen tener un pronóstico más favorable.
-
Los tumores avanzados, de alto grado o metastásicos tienen un pronóstico más reservado.
-
Algunos tipos, como el carcinoma adenoide quístico, pueden crecer lentamente pero recurrir años después del tratamiento.
En resumen, el pronóstico es variable, y depende de las características del tumor y de la respuesta al tratamiento.
